Erosionando la confianza de la industria alemana
Durante la Primera Guerra Mundial Alemania construyó enormes piezas de artillería que llamaron Pariser Kanone (cañón de París). Cada disparo desgastaba tanto el acero del tubo que cada proyectil debía fabricarse con distinto diámetro, numerarse y dispararse en el orden correcto. Un error en el orden y el proyectil podía atascarse y destruir el cañón.
