“El que aguanta más tiempo sin cáncer gana doble postre”
En las décadas de 1950 y 1960, camiones con máquinas nebulizadoras rociaban DDT por las calles estadounidenses para matar mosquitos. Los niños los perseguían en medio de la espesa niebla, hasta que el camión los dejaba atrás en medio de risas y toses. Hoy el DDT, disruptor endocrino y probable carcinógeno, está prohibido.
