“Que no, emperador, que no hay pan duro”

LA HUMILLACION DE CANOSSA

El Papa Gregorio VII defendió la independencia de la Iglesia para nombrar como obispo a quien estimase conveniente. Excomulgó a Enrique IV y lo depuso del trono del Sacro Imperio Romano Germánico. A Enrique la enemistad del Papa le resultaba de lo más inconveniente para evitar la sedición de la nobleza alemana, por lo que en 1077 caminó 816 kilómetros en calidad de penitente y cruzó los Alpes en pleno invierno para dar con el Papa en la localidad italiana de Canossa. El Pontífice lo hizo esperar tres días en la nieve al pie de la puerta del castillo, por mucho que Enrique se fustigara con cilicio. El propio Gregorio lo describió “en una condición miserable, descalzo y vistiendo lana, no cesaba de llorar y rogar por la ayuda y consolación de la compasión apostólica”.

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Fuentes

I. S. Robinson. "Henry IV of Germany 1056-1106". Ed. Cambridge University Press, 2003. ISBN: 9780521545907. Pág. 161 http://books.google.com/books?id=QP8fNo5UNIYC&pg=PA161

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