“Su señoría ¿nos conseguiría testigos adicionales para seguir con Candy Crush?”
En junio de 2008, tras 3 meses de pruebas y escuchar a 105 testigos, se abortó un juicio por drogas en Sídney que costó AU$ 1 millón porque se supo que cinco miembros del jurado habían estado jugando al Sudoku desde la segunda semana.
