Para los asiáticos, todo pasado fue mejor
En la Grecia antigua, los penes pequeños y firmes eran admirados, mientras que los grandes eran considerados poco estéticos, burdos y grotescos. Aristóteles consideraba a los penes grandes menos fértiles, porque “la semilla” tenía un tramo más largo que viajar, y con ello más distancia para enfriarse y perder su vitalidad. Los penes grandes eran considerados “para las esferas de la abstracción, la caricatura, la sátira y los bárbaros”.
Bonus track
Un autor del renacimiento Italiano, Augusto Nifo, afirma en "La belleza y el amor", publicado en 1539, que la longitud de la nariz debe ser igual a la de los labios, y la superficie sumada de las orejas tiene que ser igual a la de la boca abierta.
