Una fantasía asimétrica
De niño, los médicos conminaron a Garrincha a buscar alternativas al fútbol. Ni en sueños podría convertirse en deportista profesional “este pobre resto del hambre y de la poliomielitis” como escribió Eduardo Galeano. Con la columna vertebral torcida y sus piernas curvadas, una seis centímetros más corta que la otra, se volvió uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.
Fuente: Ian C. Friedman. "Latino Athletes". Ed. Infobase Publishing, 2014. ISBN: 9781438107844. Pág. 85
