Los hechizos del destesticulado

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En una ópera del siglo XVIII el contralto Senesino interpretaba a un tirano que mantenía al personaje del castrato Farinelli en cadenas. Tal era la dulzura de su canto que se le ablandó el corazón, olvidó su personaje y corrió a abrazarlo.

Luego Farinelli se mudó a España y le cantó las mismas cuatro arias a Felipe V cada noche durante diez años.

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Melómano por cuadruplicado

Pasa cuando se inventa un país pegoteando de distintos lados

“Ahora en cada presentación en vivo estamos, literalmente, en dire straits”

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