Mejor que contemplar el triunfo de tus rivales
Curioso por las religiones que lo rodeaban, en 1254 el emperador mongol organizó un debate público entre cristianos, musulmanes y budistas. Siguiendo las tradiciones mongolas, los participantes recibían leche fermentada de yegua entre round y round. A medida que el alcohol inundaba la sangre, los argumentos perdieron foco. Muy borrachos para continuar, los cristianos se lanzaron a cantar himnos, los musulmanes respondieron entonando versos coránicos, mientras los budistas se retiraron a silenciosa contemplación. Transcurrido un tiempo, cristianos y musulmanes, ya demasiado ebrios para cualquier otra cosa, siguieron su ejemplo.
