¡Pero mamá, si te digo que no importa!
De pequeño, a Donald L. Unger sus mayores le decían que no hiciera crujir sus nudillos porque contraería artritis. El pequeño Donnie decidió entonces hacer un experimento: de ahora en adelante solo haría crujir los nudillos de su mano izquierda, dejando los de su mano derecha intactos.
Después de 50 años de hacerlo 2 veces al día, fue sometido a exámenes. No se encontró rastros de artritis en ninguna de sus dos manos, ni tampoco diferencias significativas entre ambas.
Fuente: Unger, D. L. (1998), Does knuckle cracking lead to arthritis of the fingers?. Arthritis & Rheumatism, 41: 949–950. doi: 10.1002/1529-0131(199805)41:53.0.CO;2-3
