Big foot, el yeti, los ornitorrincos…
Los europeos vieron por primera vez un ornitorrinco en 1798, cuando una piel y un bosquejo fueron enviados al Reino Unido por el capitán John Hunter. El animal era tan raro, que los científicos británicos creyeron que se trataba de un montaje: Georger Shaw, quien lo describió para la Naturalist’s Miscellany de 1799, cortó la piel con tijeras para buscar las costuras, y Robert Knox pensaba que había sido producido por un taxidermista asiático, cosiendo un pico de pato en el cuerpo de un animal de la familia de los castores.
Otro planteó que se trataba del resultado de una orgía evolutiva, “una relación promiscua entre los diferentes sexos de diferentes animales”.
