“El olor a fiambre me recuerda mi Londres natal”

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Cabeza de Oliver Cromwell

Una de las primeras medidas de Carlos II al recuperar al trono de Inglaterra fue exhumar el cadáver de Oliver Cromwell y de otros regicidas. Procedió a continuación a un ahorcamiento póstumo, “desde la mañana hasta las cuatro de la tarde”, y luego decapitó lo que los gusanos aún no habían hecho suyo. La cabeza de Cromwell y las de sus compañeros fueron encumbradas en un poste sobre el Salón de Westminster. Proporcionó allí una gráfica moraleja a peatones y paseantes de domingo, hasta que una tormenta la botó 26 años más tarde.

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“Y para dormir, agua con miel, un pequeño homicidio y estamos”

“Hijo, te receto la vitamina V”

Entusiasmo nivel magnicida

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