“Nunca sobra llevar una brocha en la cara para desempolvar fusiles”
En 1860 el uso del bigote se volvió obligatorio en el Ejército Británico. La Orden n.° 1695 del Reglamento del Rey establecía:
Se afeitarán la barbilla y el labio inferior, pero no el superior. Si se usan bigotes, estos deberán ser de longitud moderada.
La norma fue revocada en octubre de 1916, mientras rugía la Primera Guerra Mundial, punto en que los nuevos reclutas eran ya tan jóvenes que apenas lucían unos pocos vellos sueltos.
