El Nobel de medicina para Göring ¡ya!

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Bari SS John Harvey gas mostaza quimioterapia

En diciembre de 1943 la Luftwaffe bombardeó en forma sorpresiva los buques aliados anclados frente a Bari. Hundieron 28, entre ellos el SS John Harvey, receptáculo de un cargamento de gas mostaza, un secreto que debía mantenerse a mano solo para el improbable caso de que El Eje recurriera a la guerra química. La nube tóxica se esparció sin que nadie entendiera de qué se trataba —casi todos los tripulantes que lo sabían murieron con el pencazo— y mató a cientos de militares y civiles, como en las peores pesadillas de la Primera Guerra. El estudio posterior de los efectos arrojó que el gas mostaza ralentiza en forma dramática la producción de glóbulos blancos. ¿Resultado? La invención de la quimioterapia y tratamiento para la enfermedad de Hodgkin. Hasta hoy tratamos algunos cánceres con una versión refinada del mismo veneno liberado en las trincheras europeas más de un siglo atrás.

 

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“Y, si no curaba al dolor, pensé que al menos procrearía muchos mini bracitos”

La violencia como madre de la invención

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