En 1949, el empresario Frank McNamara cenaba con clientes en Major’s Cabin Grill en Manhattan, Nueva York. Cuando llegó la cuenta, se percató de que había olvidado su billetera.
Con el objetivo de evitar que se repitieran vergüenzas semejantes, McNamara ideó una universal forma de pago sin efectivo ni cheques. En colaboración con su abogado Ralph Schneider, Frank desarrolló la idea de una cuenta de crédito para empresarios, en especial aquellos que invitaban a clientes a cenar. Por eso comenzaron por persuadir a restaurantes de aceptar este nuevo medio de pago, y por eso llamaron al mecanismo Diner’s Clube. El 8 de febrero de 1950, regresaron a Major’s Cabin Grill y pagaron con un prototipo.
Y así nació la tarjeta de crédito.