Ya sabe cómo revertir la crisis de natalidad
Entre 2003 y 2006 las autoridades australianas gastaron una pequeña fortuna para entregarle a 3000 adolescentes mujeres muñecos simuladores de bebés que lloraban y se quejaban, con el objetivo evidenciar lo difícil que es la maternidad y de ese modo reducir el embarazo adolescente.
Al cumplir 20 años, el doble de quienes recibieron muñecas había tenido al menos un hijo (8%) en comparación con quienes no habían recibido (4%).
Algunas estudiantes se encariñaron con sus bebés robots e incluso experimentaron trauma emocional cuando tuvieron que devolverlos.


