Mes: Abril 2020

Para enchular anualmente el ataúd

Al igual que J. S. Bach, Jim Morrison, el Che Guevara y la madre de Bambi, el hiphopero Tupac Shakur es una de esas personalidades que solo alcanzó plena estatura después de su muerte. Acumulaba 153 canciones inéditas al morir, y los álbumes publicados desde el más allá superan en número y rendimiento a los del más acá: siete de sus once discos de platino vieron la luz después del rigor mortis.

“Más me interesa la tierra donde la gente posa sus pies”

En 2002, a un crítico de arte le pidieron evaluar ciertas pinturas sin revelarle la identidad del autor. Concluyó que eran bastante buenas, pero que los diferentes estilos al dibujar la figura humana reflejaban un profundo desinterés por la gente.

El autor era Adolf Hitler.

Denme un rap para Van Gogh

En 1996, tras asistir a una pelea de Mike Tyson en Las Vegas, Tupac Shakur fue perforado a balazos en un semáforo en rojo, a manos de una banda de mafiosos a bordo de un Cadillac. Mientras agonizaba en el hospital, su novia procuró que lo último que oyera este rudo y provocador rapero, este bronco condenado por abuso sexual, fuera su canción favorita: la dulce Vincent (“Starry Starry Night") de Don McLean.

El mejor amigo del hombre sedentario

En 1970, Chic Brodie, portero del Brentford, se lesionó los ligamentos y tuvo que abandonar el fútbol para siempre. ¿El motivo de la lesión? Un perro lo golpeó en la rodilla en pleno partido contra el Colchester.

“El perro puede haber sido pequeño”, dijo Brodie, “pero simplemente ocurrió que era sólido”.

La melodía es totalmente sebiunouva, y las armonías tienen algo de buididipí

Rapper's Delight, el single que The Sugarhill Gang publicó en 1979, fue la primera pieza hip-hop en lograr aceptación a gran escala. Constituye además el primer uso moderno de la expresión hip-hop: “I said a hip, hop, the hippie to the hippie”. Más de dos décadas más tarde, un productor musical andaluz viajaba en auto con sus niños y a modo de juego castellanizaron la primera estrofa:

I said a hip, hop, the hippie to the hippie Aserejé ja de je de jebe
the hip-hip-hop, a you don't stop de jebe tu de jébere sebiunouva
the rock it to the bang bang boogie say up jumped the boogie majabi an de bugui
to the rhythm of the boogie, the beat an de buididipí

Interpretada por las tres hermanas de Las Ketchup, este pegajoso estribillo tomó por el mundo por asalto a fines de 2002.

“Nunca me gustó la flema escandinava”

Cuando sonó el pitazo final en la final del Mundial de Suecia de 1958 y Brasil salió campeón, Garrincha, quien fuera del césped no se enteraba de nada, preguntaba “¿Ya está? ¿Es que aquí no hay segunda vuelta?”.

“Se prohíbe circular en traje de baño en este parque acuático”

En un concierto de los Ramones en Virginia de 1979 los organizadores impidieron ingresar con jeans rasgados, el equivalente a prohibir el uso de gafas y capas en un estreno de Harry Potter; o de peluches en un concierto de Alejandro Sanz. Un enjambre de fans enfiló a una farmacia cercana a comprar hilo y agujas para poder deshacerse de sus rasgos punk. Como lo relata Ian MacKaye, ex líder de Minor Threat: “había un puto estacionamiento entero con personas cosiendo sus jeans”.

“Muertos de inanición, pero siempre dignos”

Durante la gran hambruna china de 1959 - 1961 provocada principalmente por El Gran Santo Adelante, el fanatismo ideológico de las autoridades empeoró las cosas. Donaban arroz a otros estados comunistas para mostrar señales de vigor. Una brigada productiva de la provincia de Henan aceptó un cargamento de grano enviado por el gobierno central y a continuación, mientras su gente moría de inanición, lo envió de vuelta, exhibiéndolo como el fruto de la campaña de decomiso de grano que campesinos desleales escondían.

Armas químicas en el campo de juego

En cuartos de final del Mundial de Chile 1962, Brasil colisionó con Inglaterra. La destreza británica más recordada de ese match no fue futbolística. Como ocurre desde tiempos inmemoriales en todo espectáculo masivo chileno, un perro callejero invadió la cancha. Hubo que detener la acción, mientras Garrincha y otros jugadores intentaban agarrar al quiltro.

Jimmy Greaves priorizó la estrategia por sobre la agilidad, y se acuclilló para atraerlo con cariño fingido. Gateó hacia él, lo miró fijo a los ojos y, una vez ganado su corazón, dio el zarpazo. El público ovacionó la maniobra casi más que los dos goles de Garrincha. Lo que no se veía desde las tribunas es que el perro evacuó sobre su camiseta, y como no había recambio Greaves siguió desempeñándose con orina de perro por el resto del match. "Empecé a apestar de tal manera... Era asqueroso", recordaba. "No me explico cómo no gané aquel partido yo solo... ¡desde aquel momento ningún defensa brasileño se atrevió a acercarse a mí!".

Al finalizar el mundial, Garrincha adoptó al quiltro, por lo que Jimmy Greaves se conocía en Brasil como “el agarrador del perro de Garrincha”.

Page 1 of 10
1 2 3 … 10