“Que no, que no soy tartamudo, doctor Doctor”
En 1881, el presidente de Estados Unidos James Garfield recibió un impacto de bala. El nombre de pila del principal doctor que lo trató era Doctor. El ilustre Doctor Willard Bliss.
En 1881, el presidente de Estados Unidos James Garfield recibió un impacto de bala. El nombre de pila del principal doctor que lo trató era Doctor. El ilustre Doctor Willard Bliss.
De cara a la versión fílmica de El señor de los anillos, la prioridad para Gandalf era Sean Connery, pero el escocés dijo que “nunca entendí el libreto” (el mismo motivo por el que rechazó dos veces el rol de Morfeo en Matrix). Ni el 15 % de la taquilla que le ofreció New Line Cinema lo persuadió.
Recapacitando de sus errores pasados, Connery aceptó tomar parte en La Liga Extraordinaria sin tampoco entender el libreto. El resultado fue tan infausto que aceleró su retiro como actor. De Gandalf habría ganado algo así como $450 millones.
Con solo veintiún años, el uruguayo Pedro "Petrucho" Petrone fue el máximo goleador de los Juegos Olímpicos de 1924, con siete dianas, aun cuando se rehusaba a cabecear para no estropear la brillantina de su cabello.
Luego de que Niels Bohr ganara el premio nobel de física, Carlsberg lo premió con un cervezaducto que conectaba la fábrica con su casa, proveyéndolo así de cerveza ilimitada de por vida.
El baterista de Def Leppard, la sexta banda de hard rock más vendedora de la historia, es manco desde los 21 años: Rick Allen.
Cuando Disney invitó a los Beatles a dar voz a los cuatro buitres de El libro de la selva, Lennon respondió:
No hay ninguna posibilidad que los Beatles canten para el Mickey puto Mouse. Puedes decirle a Walt Disney que se joda. Dile que consiga que Elvis se baje de su culo obeso. Él está metido en la confección de putas películas de mierda.
La disolución final de los Beatles, formalizada el 29 de diciembre de 1974, se firmó en el Disney’s Polynesian Village Resort.
El director Riddley Scott es un perfeccionista. En Blade Runner, la lucha de un androide contra el personaje de Harrison Ford una gimnasta fue contratada como doble para ejecutar unas energéticas piruetas. Scott la repitió tantas veces que quedó exhausta. En su reemplazo trajeron a un colega hombre a quien vistieron de mujer. Con traje de gimnasia femenino, un inoportuno bulto es apreciable a todo color.
Cuando Robert Hooke descubrió las células en 1665, las llamó cell, “celda”, porque las nítidas subdivisiones de los tejidos le recordaron celdas monásticas. Por eso en inglés se usa la misma palabra para ambos conceptos. La película The Cell, con Jennifer López, trata sobre un asesino en serie que atrapa a sus víctimas en una CELDA y sobre tratar la mente humana como si se la aprisionara en una CELDA. Por eso en España se la distribuyó, naturalmente, como La celda. Pero en Latinoamérica, asombrosamente, como La célula.
En 1916, británicos y franceses llevaban ocho días desparramando su artillería en las trincheras enemigas del Somme. Pensaban que nada vivía al otro lado. El 1 de julio, el día más trágico de la historia del Ejército del Reino Unido, un vigía observó al que parecía ser un oficial salir de la trinchera y dar un vigoroso puntapié a una pelota de cuero en dirección a las líneas alemanas. Era el capitán Wilfred Nevill. Un símbolo familiar, algo profundamente británico, pensó, envalentonaría a los suyos. Sus hombres lo siguieron pateando dos balones. En lugar de un yermo arrasado, encontraron ametralladoras intactas. Nevill murió antes de alcanzar el alambre de púas, junto a los 19.200 compatriotas que cayeron esa misma jornada. Ambas pelotas fueron recuperadas.