Una sinfonía a medias
En 1928, la cuidadosa grabación de la única sinfonía de César Franck se vio teñida por la nítida voz de una mujer al final del primer movimiento cotorreando con su vecina: “dime, querida ¿dónde compras tus medias?”. Como el proceso era costoso y en esa época no se podía modificar, el disco se lanzó así. Por años, ese trabajo se conocía en la compañía discográfica como “la sinfonía de las medias”.
