Mes: Agosto 2016

Peligro en las Cumbres del Hambre

En la década de 1900 en el sanatorio Wilderness Heights, en Olalla, Washington, Linda Hazzard mataba de hambre a sus pacientes. Más de 40 personas con diversos tipos de malestares murieron ayunando bajo sus tratamientos. De acuerdo con sus postulados, dietas basadas en la inanición, o el consumo de bajas dosis de jugo de tomate, naranja y sopas de espárrago podían curar diversos males, al eliminar toxinas que causaban los desbalances que provocaban el malestar.

En 1912 fue condenada por el asesinato de Claire Williamson, quien pesaba menos de 23 kilos al momento de muerte. Además de la mortal dieta a la que la había sometido, se probó que Hazzard falsificó el testimonio de Williamson, y se había quedado con gran parte de sus objetos de valor.

Cinco años después figuraba radicada en Nueva Zelanda ejerciendo como nutrióloga, y en 1917 fue acusada de usar el título de Doctora sin estar registrada. En 1920 estaba otra vez en Washington, y abriendo nuevamente un sanatorio, que operó hasta que se quemó en 1935.

Linda Hazzard murió en 1938, aplicando un tratamiento de ayuno a sí misma.

Los cereales para el desayuno eran la punta del iceberg

John Harvey Kellog, quien dio el nombre a la compañía de cereales para el desayuno, instaló una clínica para desórdenes alimenticios en Michigan llamada Battle Creek Sanitarium (formalmente Medical and Surgical Sanitarium).

Los pacientes con bajo peso eran confinados en sus camas, con bolsas de arena en sus abdómenes, y eran forzados a comer hasta 26 comidas al día. No se les permitía ninguna actividad física, y hasta sus dientes eran cepillados por un asistente, para evitar el desperdicio de alguna caloría innecesaria. Quienes sufrían de hipertensión eran forzados a comer solo uvas, hasta 14 libras diarias.

En el intertanto, Kellog solía dictar largos tratados acerca de los males de comer carne y la masturbación mientras pedaleaba en su bicicleta en círculos sobre el césped o mientras yacía sentado en el baño.

Entre los pacientes del sanatorio se contaron Roald Amundsen, Amelia Earhart, George Bernard Shaw, Henry Ford, Thomas Edison y Sarah Bernhardt.

El poder del marketing nostálgico

Durante los inicios de la era del automóvil, la empresa Samson Sieve-Grip Tractor Company vendía tractores que se conducían con riendas en lugar de volante. Suponían que a los agricultores les agradaría por ser más familiar, semejante a la conducción de sus conocidos caballos.

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