El ministro de finanzas francés durante la Guerra de los Siete Años, Étienne de Silhouette, intentó imponer impuestos en cualquier indicador de riqueza, a objeto de costear tamaño esfuerzo bélico.
Llegó a ordenar fundir la platería y los artefactos de oro. Fue duramente reprochado por la nobleza, y duró solo ocho meses en el cargo. En aquellos años, los mercachifles callejeros vendían retratos confeccionados al vuelo, solo en base a los contornos del cliente, y se los asoció al efímero paso del ministro. Es por eso que hasta hoy hablamos de “silueta”.