Mes: Septiembre 2014

“¿Me lo podía enfriar con agua del retrete? Soy delicado del estómago”

En 2006, Jasmine Roberts, estudiante de Florida de 12 años, recogió muestras de hielo de cinco restaurantes de comida rápida del sur de Florida. Luego, recogió muestras de agua de los inodoros de los mismos restaurantes y las mandó a analizar en la Universidad del Sur de Florida. En el 70% de las muestras, el agua de los inodoros tenía más Escherichia coli que el hielo.

Honores con mala puntería

En la calle madrileña de Cervantes Nº11 vivió Lope de Vega, entre 1610 y 1635.

En la calle Lope de Vega, en el convento de las Trinitarias, fue enterrado Cervantes.

Hoy sería Rompeespejosretrovisores

La calle madrileña de Rompelanzas se llama así porque es tan estrecha que, al momento de abrirla, el corregidor Luis Gaitán rompió una lanza de su carruaje cuando intentó pasar, y luego ocurrió lo mismo con el coche del presidente del Consejo de Indias.

“El aserrín ¿Lo quiere con sal o al natural?”

Cuando la expedición de Hernando de Magallanes se lanzó al extensísimo cruce del Océano Pacífico, los víveres se acabaron antes de que volvieran a tocar tierra en Guam. Antonio Pigafetta describió así como sobrevivieron:

La galleta que comíamos ya no era más pan sino un polvo lleno de gusanos que habían devorado toda su sustancia. Además, tenía un olor fétido insoportable porque estaba impregnada de orina de ratas. El agua que bebíamos era pútrida y hedionda. Por no morir de hambre, nos hemos visto obligados a comer los trozos de piel de vaca que cubrían el mástil mayor a fin de que las cuerdas no se estropeen contra la madera... Muy a menudo, estábamos reducidos a alimentarnos de aserrín; y las ratas, tan repugnantes para el hombre, se habían vuelto un alimento tan buscado, que se pagaba hasta medio ducado por cada una de ellas... Y no era todo. Nuestra más grande desgracia llegó cuando nos vimos atacados por una especie de enfermedad que nos inflaba las mandíbulas hasta que nuestros dientes quedaban escondidos.

Escorbuto, por supuesto. Y el precio de las ratas tan mal no andaba, porque ellas sí que sintetizan y acumulan vitamina C.

Y eso que llama “meritocracia” ¿Cómo se come?

“Es claramente malo mantener niños ordinarios de la clase trabajadora en la escuela después de la edad en la cual su debido trabajo comienza” (es decir, su tierna infancia). Hacerlo, “sería tan arbitrario e impropio como sería mantener a los chicos de Eton y Harrow trabajando la tierra”

Sir Charles Adderley, encargado de políticas educativas del gobierno británico a mediados del siglo XIX

“¿Empleo? Guardia de teléfonos”

Alexander Graham Bell no incluyó la campanilla de llamado en el teléfono que él inventó. Hubo que esperar años hasta que su ayudante, apropiadamente apellidado Watson, la introdujera.

Hasta entonces, la única manera de saber si estaban llamando era levantar el teléfono de vez en cuando para chequear si alguien estaba esperando por ahí.

Los resortes regicidas

Cuando el Presidente Garfield recibió un disparo en 1881, convocaron a Alexander Graham Bell para localizar la bala. Inventó un detector de metales, que funcionaba hermosamente en el laboratorio pero que dio resultados confusos en el lecho de Garfield.

No fue sino hasta mucho después que emergió que el dispositivo había estado leyendo los resortes presidenciales.

“Nuestro emocionante legado a la decapitación universal”

Para la Exposición Universal de 1889, se realizó un concurso para diseñar una obra monumental, y que finalmente ganó la Torre Eiffel.

Entre otros candidatos, había una propuesta para construir una guillotina de 900 pies (274m) de alto, para conmemorar el aporte de Francia a la decapitación.

Porque el mantel hay que respetarlo, claro

En 1836, el libro de modales "The Laws of Etiquette; or, Short Rules and Reflections for Conduct in Society" informaba que las damas

“pueden limpiar su boca en el mantel, pero no soplar su nariz con él”

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