Batwomans medievales
Era práctica habitual entre las mujeres de la nobleza medieval limpiarse con sangre de murciélago......Era práctica habitual entre las mujeres de la nobleza medieval limpiarse con sangre de murciélago para mejorar su cutis.
Era práctica habitual entre las mujeres de la nobleza medieval limpiarse con sangre de murciélago para mejorar su cutis.
A fines del siglo XVIII, se aprobó en el Reino Unido una ley que establecía lo siguiente:
“Toda mujer (…) que seduzca o traicioneramente contraiga matrimonio con cualquiera de los súbditos de Su Majestad a través del uso de esencias, pinturas, cosméticos, lavados, dientes artificiales, lana española, corsés de hierro, aros, zapatos con taco alto, o caderas aumentadas, incurrirán en la pena que la ley hoy establece contra la brujería y delitos de ese tipo, y el matrimonio, so pena de reclusión, será declarado nulo y sin efecto.
Era habitual en la Edad Media utilizar compuestos en base a plomo para obtener piel suave y pálida. Conocidos ya los efectos letales del plomo en el cuerpo tras su absorción por la piel, la “solución” era usar máscaras de espárragos y leche de cabra. Por supuesto, las mujeres morían de todos modos.
En la Inglaterra Isabelina, el plomo se mezclaba con vinagre y formaba una sustancia llamada ceruse veneciano. Como la ingesta de plomo además hacía caer el pelo, a esta época corresponde la moda de frentes muy extendidas sobre la línea de la cabellera. La propia Isabel I utilizaba ceruse veneciano.
Era práctica común entre las mujeres del siglo XVIII emplear orina tibia de niños hombres para borrar sus pecas.
En la Grecia antigua, los penes pequeños y firmes eran admirados, mientras que los grandes eran considerados poco estéticos, burdos y grotescos. Aristóteles consideraba a los penes grandes menos fértiles, porque “la semilla” tenía un tramo más largo que viajar, y con ello más distancia para enfriarse y perder su vitalidad. Los penes grandes eran considerados “para las esferas de la abstracción, la caricatura, la sátira y los bárbaros”.
En 1775, el químico sueco Carl Wilhelm Scheele descubrió un método para fabricar pigmentos de verde intenso en base a arsénico, que pasó a la historia como Verde de Scheele.
Pese a la enorme toxicidad del arsénico, el color era tan atractivo que hacia fines del siglo XIX, el 80% de los papeles murales del Reino Unido lo contenían. Se empleaba ampliamente para teñir ropa, e incluso fue utilizado en Escocia para teñir golosinas, en particular manjar blanco en su variante de color verde.
Muchas mujeres nobles del antiguo Egipto extraían cada vello de su cuerpo para lucir bellas, incluyendo el vello púbico y cada pelo de sus cabezas.
El arsénico, un elemento altamente tóxico, ha sido utilizado con frecuencia con fines estéticos.
En la Europa medieval era común entre mujeres nobles ingerirlo para mejorar su complexión. Hacían palidecer al destruir tus glóbulos rojos.
En la década de 1850, los informes sobre los consumidores de arsénico en Austria iniciaron una moda por productos de belleza con dicho elemento. Cremas y jabones conferían una palidez tuberculosa apetecida por las damas.
Entre las mujeres de la antigua cultura Nazca, en el actual Perú, era común tatuarse ballenas asesinas alrededor de los genitales.