“Y esos papelitos verdes ¿son servilletas veganas?”
En Los dioses deben estar locos (1980), el protagonista de la etnia N!xau tenía muy poca experiencia con el mundo occidental antes de ser contactado por el director Jamie Uys. Solo había visto a tres blancos en su vida.
Como desconocía el valor del dinero, cuando le pagaron su primer sueldo (US$ 300) fue tan descuidado que simplemente lo dejó por ahí y se lo llevó el viento.
