Entre 1941 y 2009 hubo 62 casos registrados de síndrome del acento extranjero, una condición médica en la que los pacientes desarrollan patrones de habla diferentes de su acento nativo, sin haberlo adquirido en el lugar de origen del acento percibido. Es por lo general resultado de accidentes cerebrovasculares, pero también puede desarrollarse a partir de un traumatismo craneal, migrañas o problemas de desarrollo.
Por ejemplo, en 1941 Astrid L., de Oslo, sufrió una lesión en la región frontotemporoparietal del hemisferio izquierdo durante un ataque aéreo. Luego sonaba con fuerte acento alemán, aun cuando nunca había salido de Noruega. Sus compatriotas asumían que era alemana, la nacionalidad de los odiados invasores, y la despreciaban. A menudo los empleados de las tiendas se rehusaban a atenderla.
En 2016 la texana Lisa Alamia desarrolló acento británico con trazas australianas tras una cirugía de mandíbula.