A veces, lo mejor para la salud son deportes violentos

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Desde 1952, Jim Becker asistía fielmente a los partidos de su equipo de fútbol americano, los Green Bay Packers. Para pagar la entrada, donaba sangre. En los años ’60, se pagaba US$ 15 por pinta, más que el costo de la entrada.

En 1975, le diagnosticaron hemocromatosis, condición que lleva a la sangre a acumular hierro en exceso, y que es aliviada al donar sangre. Sin saberlo, la pasión por su equipo era a la vez su cura.

En 2012, Becker fue la 12° persona en incorporarse al salón de la fama de los Green Bay Packers.

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“Y, si no curaba al dolor, pensé que al menos procrearía muchos mini bracitos”

La violencia como madre de la invención

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