Soldado que arranca… sirve para otra guerra
Cuando el brutal dictador de Guinea Ecuatorial Francisco Macias Nguema fue finalmente capturado y condenado a muerte, en 1979, ningún soldado local se atrevió a formar parte del pelotón de fusilamiento por miedo a sus poderes sobrenaturales. Hubo que encomendar la tarea a soldados marroquíes.
