Lo habilidoso no quita lo caballero
En el partido de Brasil contra la Unión Soviética en el Mundial de Suecia 1958 (cuyo inicio ha sido catalogado como “los mejores tres minutos en la historia del fútbol”) un soviético cayó intentando detener los amagues de Garrincha. Al verlo en el suelo, el brasileño puso el pie sobre la pelota, le ofreció su mano “como si fuera la cosa más natural del mundo”, lo levantó, y siguió corriendo rumbo al arco.
En el partido de Brasil contra la Unión Soviética en el Mundial de Suecia 1958 (cuyo inicio ha sido catalogado como “los mejores tres minutos en la historia del fútbol”) un soviético cayó intentando detener los amagues de Garrincha. Al verlo en el suelo, el brasileño puso el pie sobre la pelota, le ofreció su mano “como si fuera la cosa más natural del mundo”, lo levantó, y siguió corriendo rumbo al arco.
