“Si se le perdió la boleta, muestre sus ampollas”
En Las Aventuras de Robin Hood (1938), el arquero profesional Howard Hill disparaba flechas reales sobre los actores, quienes, protegidos por placas de metal y madera de balsa, recibían una compensación de US$ 150 por cada una.
En Las Aventuras de Robin Hood (1938), el arquero profesional Howard Hill disparaba flechas reales sobre los actores, quienes, protegidos por placas de metal y madera de balsa, recibían una compensación de US$ 150 por cada una.
