El heroísmo es el peor enemigo de la demografía

En diciembre de 1944, el teniente Hajime Fujii postuló a piloto kamikaze en el Ejército Imperial de Japón. Fue rechazado por ser padre de dos hijos.

Algunos días después, volvió a su casa y encontró una nota de su esposa, Fumiko. Enterada de la negativa, ahogó a sus dos hijos, de uno y cuatro años de edad, y luego se ahogó a sí misma, para permitirle a su esposo cumplir con su misión.

Cinco meses más tarde, Fujii se terminó con su vida estrellándose en Okinawa.

Kamikaze_Hajime_Fujii.jpg

En diciembre de 1944, el teniente Hajime Fujii postuló a piloto kamikaze en el Ejército Imperial de Japón. Fue rechazado por ser padre de dos hijos.

Algunos días después, volvió a su casa y encontró una nota de su esposa, Fumiko. Enterada de la negativa, ahogó a sus dos hijos, de uno y cuatro años, y luego se ahogó a sí misma, para permitirle a su esposo cumplir con su misión.

Cinco meses más tarde, Fujii se terminó con su vida estrellándose en Okinawa.

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“Solo permitimos las longanizas voladoras”

Con la transparencia de un agujero negro

Por nuestros heridos, nuestros muertos y nuestros miembros de la subfamilia Anatinae