Femme fatale… pero de un solo tiro
Durante el apareamiento, la hembra de los ceratopogónidos introduce su lengua cual taladro en la cabeza del macho y lo llena de ácido. Una vez disuelto por dentro lo succiona hasta dejarlo seco para alimentarse. Claro que los genitales del macho se desgajaron durante la cópula e impiden que la hembra vuelva a aparearse.
