“Y de paso me ahorro el fastidio de afeitarme cada mañana”
El emperador Yongle (1360 – 1424) mimó a los eunucos de la corte que remaban a su favor y los empleó como contrapeso contra el poder de los burócratas confucianos. Decenas de miles de eunucos ocuparon puestos gubernamentales. Su estatus llegó a ser tan codiciado que la autocastración fue prohibida para desalentar el exceso de postulantes.
