La curiosidad mató al gato… y catalizó best sellers
En 1972, un profesor de inglés de Maine comenzó a escribir una novela. Al poco andar desistió y botó el manuscrito que había alcanzado a escribir. Su esposa Tabitha la encontró en el basurero, desarrugó las páginas hechas bolas de papel, sacudió las cenizas de cigarros y comenzó a leer. Quedó intrigada, y para averiguar el resto de la historia lo animó a continuar. Él le respondió que no sabía un carajo de las chicas de secundaria en que se ambientaba la trama. Tabitha lo convenció de que ella lo ayudaría con esa parte. Y así fue como Stephen King lanzó Carrie, su primera novela y su vehículo instantáneo a la fama.
