Ya decían que lo bueno viene en frasco chico
En mayo de 1990 el asesino en serie, caníbal y necrofílico Jeffrey Dahmer atrajo a un joven a su apartamento con la intención de matarlo y luego ultrajar su cadáver. Por accidente consumió la bebida cargada de sedantes destinada al joven. Cuando despertó al día siguiente, descubrió que quien iba a ser su víctima le había robado varias prendas de vestir, US$300 y un reloj.
