“Los cerebros reventando me ayudan muchísimo a concentrarme”

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Ludwig Wittgenstein concibió su Tractatuts Logico-Philosophicus mientras luchaba en las trincheras de la I Guerra Mundial. Llevaba el manuscrito original en la mochila mientras peleaba.

En el prólogo escribe:

“Opino que en este libro al fin he resuelto esencialmente todos los problemas de la filosofía” y termina diciendo “Sobre lo que no se puede hablar, se debe callar”.

Siendo consecuente, se dedicó a jardinero y profesor de escuela rural. Recién en los años 40, comenzó a publicar sus pensamientos en los que se desdecía básicamente de todo lo que planteó en el Tractatus.

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