Una nariz así está destinada a la grandeza
El capitán Robert FitzRoy estuvo a punto de rechazar a Charles Darwin para acompañarlo en su viaje a bordo del HMS Beagle –una de las experiencias que definieron su carrera como naturalista– en parte por la forma de su nariz. De acuerdo con FitzRoy, un seguidor de las ideas de Johann Kaspar Lavater, la forma de la nariz determinaba el carácter, y dudaba que alguien con la nariz de Darwin poseyera la suficiente energía y determinación para el viaje.
