El 13 de noviembre de 2013 una banda de terroristas sirios opositora a la secta chiita del presidente sirio Bashar al-Assad levantó triunfalmente la cabeza cortada de Mohammed Fares Maroush.
El único detalle, comprendieron poco después, es que en realidad habían decapitado a uno de los suyos.
Maroush resultó herido luchando contra al-Assad y comenzó a murmurar frases chiítas mientras estaba bajo anestesia en el hospital. En consecuencia, sus asesinos suníes le cortaron la cabeza. El portavoz rebelde Omar al-Qahtani pidió perdón por la confusión vía Twitter:
Oh, respetuosos lectores, os recuerdo que este error ocurre y se repite en los campos de batalla y en los lugares de la Jihad como pueblo de la Jihad sabe.