Remo

“Querido diario, hoy me comí toda la comida y gané oro olímpico”

Hay un medallista de oro olímpico cuya identidad es desconocida. No se conoce ni su nombre ni su nacionalidad.

En París 1900, el equipo neerlandés de remo en pareja con timonel se percató de que tres adultos era mucho peso. Antes de la final, los remeros François Brandt y Roelof Klein eligieron a un niño cualquiera del público como nuevo timonel. Era tan ligero que tuvieron que añadir peso para mantener el equilibrio. Ganaron oro, los tres posaron para una foto y el niño desapareció entre el público.

 

El lumpen del mar

Chusma proviene del genovés antiguo ciüsma, a su vez del griego kéleusma, la música dirigida a los remeros de las galeras para fomentar la cadencia.

Se documenta profusamente en la primera mitad del siglo XVI, coincidente con la participación de España en las Guerras Italianas, con el significado de "conjunto de remeros que servían forzados en las galeras reales". Dada la condición social mayoritaria entre los galeotes, derivó a su sentido actual.

“A speck in the ocean”

En 1932, el alemán Oskar Speck  remó en un kayak plegable desde Alemania, vía Danubio, al Mediterráneo, y desde ahí continuó hasta Australia, a donde arribó en 1939. Tan pronto desembarcó fue arrestado como prisionero de guerra, y no lo soltaron por casi seis años. La Segunda Guerra Mundial había estallado en la etapa final de su odisea.

Prioridades son prioridades

En los cuartos de final de sculls (una modalidad de remo) de los Juegos Olímpicos de 1928, el australiano Bobby Pierce lideraba con facilidad cuando notó que una familia de patos cruzaba en su trayectoria. Se detuvo para dejarlos pasar. El francés Vincent Saurin aprovechó la gentileza y sacó cinco cuerpos de ventaja. Pero Pearce sabía lo que hacía. Apretó a fondo, ganó por casi 30 segundos y, patofilia y todo, anotó el mejor tiempo de toda la ronda de cuartos d final. En la final batió el récord olímpico por ceca de 25 segundos.