Morse

Sigue (y descifra) el beat

Las FARC mantenían secuestrados a cientos de militares colombianos. No había forma de comunicarse con ellos, pero el Ejército de Colombia sabía que escuchaban las radios populares que llegan a la selva. Decidieron entonces crear una canción que escondía un mensaje de esperanza... en Morse:

19 personas rescatadas, siguen ustedes, no pierdan la esperanza.

Los militares prisioneros, entrenados en morse, pudieron descifrarlo. Las FARC, en cambio, no se enteraron.

Y que las noticias vuelen

En 1825, un consagrado pintor llamado Samuel Morse se encontraba en Washington D.C. realizando un retrato del Marqués de La Fayette, el héroe francés de la guerra de independencia. Un mensajero llegó a todo galope para informarle que su mujer había caído enferma. El día siguiente recibió otra carta, esta vez de su padre, que anunciaba la repentina muerte de su esposa. Morse dejó el retrato inconcluso y viajó cuán rápido pudo hasta su hogar en Nueva Haven.

Demasiado tarde: el cuerpo yacía bajo varios palmos de tierra. Estaba abatido por los días que transcurrieron en la tranquilidad de Washington sin enterarse de la tragedia desatada en su hogar. Decidió entonces abocarse a la búsqueda de métodos más efectivos que caballos jadeantes para la comunicación entre largas distancias.

Fue el origen del telégrafo.

“Las palomas mensajeras son irreemplazables, don Samuel”

Tan difícil le fue a Samuel Morse conseguir financiamiento para desarrollar su nueva invención, el telégrafo, que entre 1835 y 1843 tuvo que usar dinero de su bolsillo y luego vender parte de los derechos de la patente (incluso antes que ésta se le otorgara, en 1840) a Leonard Gale y Albert Vail. Si bien visitó el Congreso en 1838 en busca de apoyo, éste sólo llegó en marzo de 1843, cuando se aprobaron $30.000 para el desarrollo de la invención.