Platum necesitarum para el musearum
En el Vaticano, el cajero automático (ATM) tiene su menú en latín...En el Vaticano, el cajero automático (ATM) tiene su menú en latín
En el Vaticano, el cajero automático (ATM) tiene su menú en latín
Las primeras tarjetas para cajeros automáticos eran papeles impregnados con carbono 14, levemente radiactivo. La máquina lo detectaba y lo pareaba con un número pin.
El primer cajero automático, instalado en Nueva York en 1961 y llamado Bankograph, permitía recibir depósitos. Una máquina de microfilms fotografiaba cada depósito.
Sin embargo, tuvo que ser retirada a los seis meses por falta de aceptación de parte del público. De acuerdo a su inventor, Luther George Simjian, “las únicas personas que utilizan las máquinas eran un pequeño número de prostitutas y apostadores, quienes no querían lidiar con los cajeros cara a cara”.