El 14 de febrero de 1887, un grupo de connotados intelectuales y artistas franceses (como Guy de Maupassant, Charles Gounod, François Coppée y Sully Prudhomme, entre otros) enviaron al diario “Le Temps” una carta que decía:
“Venimos, escritores, pintores, escultores, arquitectos, los amantes de la belleza de París que fue hasta ahora intacta, para protestar con todas nuestras fuerzas y toda nuestra indignación, en nombre de la subestimación del gusto de los franceses, en el nombre francés del arte e historia bajo la amenaza, contra le erección en pleno corazón de nuestra capital de la inútil y monstruosa Torre Eiffel”.
La respuesta de Eiffel a la crítica fue que uno de los firmantes, Charles Garnier, había sido miembro de la comisión que aprobó la torre