Lo bueno (y el veneno) viene en frasco chico

Lo bueno (y el veneno) viene en frasco chico

Durante la Revolución Francesa, la duquesa de Orleans contaba con un espía llamado Richebourg cuya principal virtud era que medía 58 centímetros. Era afeitado y vestido de bebé, y luego abordaba un coche tapado lo más posible.

La cuidadora dejaba el coche junto a oficiales o guardias para que lo vigilaran un momento mientras ella se excusaba argumentando que debía cumplir con un recado. El espía memorizaba entonces la información de las charlas despreocupadas de los oficiales.

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Fuentes

1-

Terry Crowdy. "The Enemy Within: A History of Spies, Spymasters and Espionage". Ed. Bloomsbury Publishing, 2011. ISBN: 9781780962436. Pág. 108 https://books.google.cl/books?id=vFObCwAAQBAJ&pg=PA108 2-

ALFRED LÓPEZ. "Richebourg, un curioso espía de 58 centímetros de altura". 20 minutos, 16 de julio de 2015 https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/richebourg-un-curioso-espia-de-58-centimetros-de-altura/

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