“Los humanos respondemos a incentivos”

“Los humanos respondemos a incentivos”

A fines de la Edad Media, la iglesia fortificada de Biertan, en Transilvania, contenía una “prisión matrimonial”, donde las parejas con intenciones divorciarse eran confinadas para que meditaran a fondo su decisión. Debían compartir cama individual, plato y cuchara. El encierro duraba hasta seis semanas, a menos que se reconciliaran, un incentivo tan poderoso que durante los tres siglos que los obispos residieron en Biertan, solo una pareja terminó divorciándose.

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Fuentes

Stephen McGrath. “Romania's medieval marital prison”. BBC, 11 de julio de 2017 http://www.bbc.com/travel/story/20170707-a-medieval-remedy-for-divorce

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