La academia de árbitros tomaba entre 40 y 50 segundos

Al antecesor del juego moderno se le llama “fútbol de carnaval”, porque se practicaba en miércoles de ceniza. Colisionaban masas caóticas de cientos de participantes. La meta era arrastrar a como diera lugar, y con el auxilio de cualquier recurso anatómico, una vejiga de cerdo inflada hasta marcadores situados en cada extremo del poblado. Se avanzaba a través de callejones angostos, sembradíos, esteros o lo que fuera. A veces la meta era el balcón de la iglesia del oponente. Los “partidos” podían durar todo el día

Respecto a la regulación, no habían muchas reglas: se prohibían asesinatos y homicidios involuntarios.

Al antecesor del juego moderno se le llama “fútbol de carnaval”, porque se practicaba en miércoles de ceniza. Colisionaban masas caóticas de cientos de participantes. La meta era arrastrar a como diera lugar, y con el auxilio de cualquier recurso anatómico, una vejiga de cerdo inflada hasta marcadores situados en cada extremo del poblado. Se avanzaba a través de callejones angostos, sembradíos, esteros o lo que fuera. A veces la meta era el balcón de la iglesia del oponente. Los “partidos” podían durar todo el día

Respecto a la regulación, no habían muchas reglas: se prohibían asesinatos y homicidios involuntarios.

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Ese gol me pareció familiar

Al menos no venden lápiz labial

Rivalidad a fondo… sin rivales