Un prisionero siempre querrá estirar las piernas
Un prisionero siempre querrá estirar las piernas
Un prisionero siempre querrá estirar las piernas
Durante la Segunda Guerra Mundial el soldado italiano Felice Benuzzi fue a parar un campo de prisioneros frente al Monte Kenia (5199m), la segunda mayor cumbre de África, aunque muchísimo más difícil que la primera. En medio del tedio del cautiverio le propuso a un alpinista profesional también recluido escapar y escalarlo. Él retrucó que eso requería equipamiento y recursos que ni en noches de malaria podría alucinar. Sin amilanarse, Benuzzi convenció a un médico y a un marinero. Improvisaron equipo, ahorraron raciones y utilizaron como “mapa” un dibujo de una lata de comida. Escaparon del campo, cruzaron áreas infestadas de bestias salvajes y treparon a cerca de 5000m. Después de eso ¡volvieron al campo y se entregaron! En reconocimiento de su “esfuerzo deportivo”, les redujeron a 7 los 28 días de aislamiento reglamentario.

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Fuentes
Felice Benuzzi “No Picnic on Mount Kenya”. Ed. William Kimber, London, 1953.


