Merecido reconocimiento al genio escatológico

Martingala (treta para engañar a alguien) proviene del pueblo francés de Martigues, en Provenza, cuyo aislamiento dio a sus habitantes fama de gente rústica y conservadurismo en vestimenta y costumbres. Uno de estos hábitos antiguos eran ciertas calzas “apropiadas para personas con súbitas necesidades fisiológicas”, que en francés pasaron a llamarse “martigale”, y luego derivó a “martingale” (2º cuarto del S. XVI). De ahí pasó al castellano como “artimaña”, por alusión tan ingenioso dispositivo.

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Fuentes

Corominas, Joan. "Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana". Ed. Gredos, 1980. ISBN 8424913329, pág. 384