Voy al cadalso… ¡perdón!, oficina
Trabajar viene del latín vulgar “tripaliare”, ‘torturar’, de “tripalium”, cierto instrumento de tortura hecho con tres palos. Éste a su vez se origina en el latín “tripalis” ‘que tiene tres palos’, de “tri”, ‘tres’, y “palus”, ‘palo, estaca’.
¿La idea? Que los afanes del trabajo cotidiano no se los recomiendas ni a tu peor enemigo.
Trabajar viene del latín vulgar tripaliare, ‘torturar’, de tripalium, instrumento de tortura hecho con tres palos. Éste a su vez se origina en el latín tripalis, ‘que tiene tres palos’, de tri, ‘tres’, y palus, ‘palo, estaca’.
¿La idea? Que los afanes del trabajo cotidiano no se los recomiendas ni a tu peor enemigo.
