“¿Y por qué tan picante este costillar, oiga?”
El gallipato (Pleurodeles waltl) perfora su propia piel y saca sus costillas puntiagudas para pinchar a los depredadores con toxinas venenosas. La piel perforada sana rápidamente.
Fuente(s): Heiss, E., Natchev, N., Salaberger, D., Gumpenberger, M., Rabanser, A., & Weisgram, J. (2010). Hurt yourself to hurt your enemy: new insights on the function of the bizarre antipredator mechanism in the salamandrid Pleurodeles waltl. Journal of Zoology, 280(2), 156-162.Bruna Azara, C. (1995). "Vertebrados terrestres venenosos peligrosos para el ser humano en España". Boletín de la Sociedad Entomológica Aragonesa. 11: 32–40.
