Hasta los treinta, era tan común asociar el rosado a los niños y el azul a las niñas como viceversa.
Un diario norteamericano de 1914 señalaba:
“Si te gusta el ítem del color en la ropa de los pequeños, usa rosado para el chico y azul para la chica, si eres un seguidor de la convención”.
The Infant’s Department Journal de 1918 señalaba:
“Ha habido una gran diversidad de opiniones respecto a la materia, pero la regla comúnmente aceptada es rosado para los niños y azul para las niñas. La razón es que siendo el rosado un color más fuerte y decidido es más apropiado para el niño, mientras que el azul, que es más delicado y refinado, es más lindo para la niña”
La revista DressMaker coincidía:
“El color preferido para vestir muchachos jóvenes es el rosado. El azul está reservado para las niñas, pues es considerado más pálido, y el más delicado de los dos colores, y el rosado es considerado más fuerte (asociado al rojo)” .