“Se sabe que la gente prefiere el edificante frío de Nueva Inglaterra”
Cuando en 1819 Estados Unidos compró Florida a España, John Randolph, congresista de Virginia, se opuso en los siguientes términos:
No vale la pena comprarlo ¡Una tierra de pantanos, de lodazales, de ranas y caimanes y mosquitos! Ningún hombre, señor, emigraría a Florida. No señor. Ni siquiera desde el infierno mismo.
Sí, el mismo estado que hoy es el imán migratorio por excelencia para jubilados y latinoamericanos.
