De acuerdo con Heródoto, en 522 A.C. el emperador persa Cambises II malinterpretó un sueño en el sentido de que su hermano Esmerdis complotaba en su contra, y lo mandó a matar. Un sacerdote que lucía igual que el asesinado cogió el trono, pretendiendo ser el verdadero Esmerdis. Cambises II galopó al palacio a revelar el impostor, pero se hirió el muslo y murió. En el intertanto, el fraude fue revelado por una de sus esposas, quien descubrió que no tenía orejas, cercenadas como castigo años atrás. Siete nobles se organizaron, mataron al impostor, y resolvieron que sería coronado el amo del primer caballo que relinchara después del amanecer. Darío ganó (haciendo trampa).